Conducir es una de esas actividades que se repite a diario y que, precisamente por su frecuencia, suele subestimarse. Sin embargo, desde la experiencia, puedo afirmar que cada vez que tomas el volante estás asumiendo una responsabilidad que va mucho más allá de tu propio trayecto. En la vía, cada decisión cuenta.
Todo empieza con la preparación. Un conductor responsable entiende que el vehículo debe estar en condiciones óptimas antes de salir. Frenos, neumáticos, sistema de refrigeración y luces no son detalles secundarios; son elementos que garantizan que el auto responda correctamente ante cualquier imprevisto.
Luego viene la conducción en sí. Respetar las normas de tránsito, mantener la atención y anticiparse al entorno es clave para reducir accidentes. Manejar con criterio no es conducir lento ni con temor, es hacerlo con conciencia, entendiendo que la vía es un espacio compartido donde la paciencia y el respeto marcan la diferencia.
Finalmente, está el compromiso a largo plazo. La responsabilidad del conductor no termina cuando el vehículo funciona “aparentemente bien”. El mantenimiento preventivo es parte esencial de una conducción segura y eficiente, te lo recomienda Roberts Dercocenter.